Periodismo según Polosecki

Nosotros hicimos un programa sobre la política, por ejemplo. Era muy difícil, porque terminamos hablando con un tipo que era el marinero rojo, un pirado total. El tipo iba con su coche, le colgaba una orca, saca un sable en medio de la marcha de los jubilados frente al Congreso, bueno, era un aspecto de la política, porqué no. Bueno, eso nos interesa, era puro discurso, era discurso concentrado, era maravilloso. (…) me importaba nada lo que decía, cero me importaba, pero era interesante cómo lo decía, porque el tipo engominado no había forma de sacarlo de lo de él. Esa estructura de formulación de la política y de la vida, era aburridísimo. En todo caso, me parece que es antiperiodístico hasta si se quiere por una cuestión estética, en este programa no entran ni los psicólogos, ni los sociólogos ni los especialistas, y muy difícilmente hasta incluso los artistas, que también tiene un discurso bastante estructurado respecto de las cosas. El discurso además, lo guardamos para nosotros.

Hago una especie de reseña de cómo laburamos nosotros la entrevista: después de grabar una hora y pico de entrevista, desgrabamos completamente el material, hacemos texto con eso, se pasa por una selección y ese material queda en manos del realizador. Esto quiero rescatarlo, creo que el nuestro es un programa de realización, es un programa al servicio de los medios que tiene la televisión para expresar. Es decir, es la imagen la que debe contar, incluso más que la persona que está allí. Nosotros empezamos trabajando con un realizador por programa y terminamos trabajando con tres. Creemos que, si tiene algún atractivo nuestro programa está en eso, está en la posibilidad de narrar con imágenes más que convertir a la televisión en una especie de radio con diapositivas.

(…) Nosotros trabajamos con cuatro investigadores periodísticos, una coordinación de los cuatro y una producción ejecutiva. Es difícil, a nosotros esto nos está obligando a demorar nunca menos de un mes entre que se elige el tema y el programa sale al aire. Y el programa se termina a veces dos días antes de que salga al aire o a veces una semana antes. Es un trabajo de investigación fuerte, están hiperexplotados los muchachos, la verdad. Tenemos ya una especie de entrenamiento, vamos aprendiendo sobre la marcha (…) de hecho estamos trabajando con cuatro programas simultáneamente.

Esto es una fábrica de hacer chorizos con moñito, pero es eso. No hay mucho tiempo para detenerse. De todas maneras nosotros tenemos un sistema de producción que no sé si es habitual en la televisión, que es la edición en off line. Es decir, hacemos preedición, a veces más acabada que otras, en un soporte más barato, en VHS, como para después gastar menos plata en la isla grande. Pero de todas maneras, más que eso, que en realidad no logramos bajar enormemente las horas de edición, en un programa de estas características donde hay muchas tomas que pegar y donde el discurso de un entrevistado, está hecho a veces con tres puestas de cámaras y que el criterio que se desarrolla para ese reportaje no es solamente el de la unidad del discurso, sino también el del ritmo estético y que haya varios planos y que no sean todo cortes en el mismo plano. Con ese criterio se hace la edición en off line.

El realizador tiene acá un fajo de hojas con el texto del reportaje, tiene un asistente de dirección que es el operador de la isla off line, y le hace también una preselección del material con un criterio, y el realizador después de arremanga y labura sobre ese material. Conseguir los entrevistados es difícil, a veces hay temas que nosotros tratamos de, dentro de lo posible, hacer programas que estén concentrados en un solo lugar para en pocos días de rodaje tener concentrada la gente y tratar de sacar el programa en tres o cuatro días de rodaje, que de alguna manera también es bastante para hacer un periodístico.

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